¿Qué son las partículas PM2.5 y PM10?

La denominación PM hace referencia a Particulate Matter (materia en partículas). El número indica el diámetro aerodinámico máximo en micrómetros: PM10 engloba partículas de hasta 10 µm, mientras que PM2.5 incluye únicamente las de diámetro igual o inferior a 2,5 µm. Las PM2.5 se consideran la fracción más preocupante porque, al ser tan pequeñas, pueden alcanzar los alvéolos pulmonares y pasar al torrente sanguíneo.

En el entorno exterior, la Organización Mundial de la Salud actualizó sus directrices de calidad del aire en 2021, fijando valores guía de 5 µg/m³ (media anual) para PM2.5 y 15 µg/m³ para PM10. En el interior de edificios, no existe una normativa vinculante equivalente en España, aunque organismos como el INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo) publican guías técnicas de referencia.

Fuentes de partículas en el interior

A diferencia de lo que ocurre en exteriores, donde el tráfico rodado y la industria son los emisores principales, en el interior de una vivienda las fuentes más significativas son las siguientes:

Cocción de alimentos

Freír, asar o cocinar a alta temperatura genera picos de PM2.5 que pueden superar temporalmente los 100–200 µg/m³ en la zona de la cocina. Los alimentos ricos en grasas producen aerosoles lipídicos de pequeño tamaño. El tipo de fuente energética también influye: la cocina de gas emite NO₂ como subproducto de la combustión, mientras que la vitrocerámica e inducción no generan combustión directa. El uso regular del extractor de humos reduce de forma significativa la concentración de partículas.

Tabaco y cigarrillos electrónicos

El humo del tabaco es una mezcla compleja que incluye miles de compuestos, entre ellos partículas ultrafinas (PM0.1) en concentraciones elevadas. Un solo cigarrillo puede generar picos de PM2.5 por encima de 500 µg/m³ en habitaciones pequeñas sin ventilación. El tabaquismo pasivo interior está reconocido como un riesgo sanitario mayor. Los cigarrillos electrónicos también generan aerosoles de partículas finas, aunque en menor concentración que el tabaco combustionado.

Velas y incienso

La combustión incompleta de ceras y aceites esenciales libera hollín y partículas carbonáceas. Su uso frecuente en espacios cerrados puede elevar las concentraciones de PM2.5 a niveles comparables a los de una cocina activa. Las velas de parafina tienden a emitir más hollín que las de cera de abeja o soja.

Resuspensión de polvo

Las actividades domésticas como barrer, sacudir textiles o incluso caminar sobre alfombras levantan polvo depositado, que incluye PM10 y, en menor medida, PM2.5. Este polvo puede contener ácaros, esporas de hongos, fibras y partículas inorgánicas. Aspirar con filtros HEPA y pasar el mocho húmedo reduce la resuspensión frente al barrido en seco.

Esporas de Cladosporium cladosporioides al microscopio electrónico: hongo de interior habitual en ambientes húmedos
Esporas de Cladosporium cladosporioides, uno de los hongos más comunes en interiores con humedad elevada. Sus esporas forman parte de la fracción biológica de las partículas en suspensión.

Agentes biológicos: moho y ácaros

Las esporas de hongos como Cladosporium, Aspergillus o Alternaria se cuentan entre los componentes biológicos de las partículas interiores. Se desarrollan en superficies húmedas: condensaciones en puentes térmicos, baños sin extracción, sótanos y espacios bajo cubierta. Los fragmentos de ácaros del polvo (principalmente Dermatophagoides pteronyssinus) también forman parte de las PM10 y son un alérgeno documentado.

Infiltración desde el exterior

Las viviendas no son espacios herméticos. Las partículas del exterior penetran a través de ventanas, puertas, rendijas y sistemas de ventilación. El índice de infiltración depende de la hermeticidad de la carpintería, la diferencia de presión entre interior y exterior, y la velocidad del viento.

En España, los episodios de intrusión de polvo del Sahara son recurrentes, especialmente en Canarias, la fachada mediterránea y el sur peninsular. Durante estos eventos, la concentración de PM10 exterior puede superar ampliamente los valores guía de la OMS, y parte de ese material particulado penetra en los interiores. El polvo sahariano está compuesto principalmente por silicatos y óxidos de aluminio y hierro.

Efectos documentados sobre la salud

La exposición crónica a PM2.5 está asociada con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasificó la contaminación del aire exterior —incluyendo las partículas finas— como carcinógeno del grupo 1. Las personas con asma, EPOC o enfermedades cardiovasculares preexistentes son especialmente sensibles a las variaciones en la concentración de partículas.

En el corto plazo, picos puntuales de PM2.5 pueden provocar irritación de las vías respiratorias, tos, sensación de opresión torácica y agravamiento de síntomas en personas con patologías previas. Los niños y los adultos mayores presentan mayor vulnerabilidad por razones fisiológicas.

Cómo evaluar la concentración en el interior

Los sensores ópticos de partículas (basados en dispersión láser) permiten medir la concentración de PM1, PM2.5 y PM10 en tiempo real. Dispositivos como los de la serie PurpleAir, SDS011 o los integrados en monitores de calidad de aire del tipo IQAir AirVisual ofrecen lecturas orientativas. Es importante tener en cuenta que estos sensores de bajo coste tienen una correlación variable con los métodos gravimétricos de referencia, especialmente en presencia de polvo sahariano o humo de tabaco.

Referencia: La OMS recomienda no superar 15 µg/m³ como media de 24 horas para PM2.5 (directrices de 2021). Muchos sensores domésticos muestran el índice AQI de la EPA de EE. UU., que usa una escala diferente. La conversión entre índices puede inducir a confusión.

Medidas de reducción en el hogar

  • Usar el extractor de la cocina durante y después de cocinar, con renovación al exterior (no recirculante).
  • Evitar fumar en el interior.
  • Mantener una humedad relativa inferior al 60 % para limitar el crecimiento de moho.
  • Aspirar con filtros HEPA y fregar en húmedo en lugar de barrer en seco.
  • Cerrar ventanas durante episodios de polvo sahariano o alta contaminación exterior.
  • Ventilar con ventanas cruzadas en horarios de menor tráfico rodado.
  • Considerar un purificador de aire con filtro HEPA H13 o superior en dormitorios.

Referencias externas

La información de este artículo se basa en guías y publicaciones de organismos públicos. Para profundizar en el tema:

  • OMS — Directrices sobre calidad del aire 2021
  • INSST (Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo) — Notas técnicas de prevención sobre calidad del aire interior
  • AEMET — Predicción de episodios de polvo en suspensión
  • Agencia Europea de Medio Ambiente — Informes anuales sobre calidad del aire en Europa